Esta es la obra de Alegría que podría releer toda la vida (junto con algunas otras, por supuesto).

Sin embargo, no podemos dejar de llamar la atención respecto de los muchos errores de la editorial Planeta en su edición del 2007. El diseño de la cubierta es muy lindo; muestra una selva recorrida por el río y la serpiente en una especia de adn de doble hebra hallado en la naturaleza. Se trata de una suerte de amenaza, el lector percibe la advertencia desde el inicio; esta no es una historia con necesario final feliz. Don Oswaldo, uno de los personajes, hará caso omiso a las repetidas advertencias del viejo Matías y los cholos de Calemar y terminará atrapado allí en ese río, en esa serpiente.
En cuanto a los errores;
1. Contracubierta
Aquí se rescata nada menos que la frase inicial del relato, pero equivocadamente: “Por donde el Marañón rompe las cordilleras en un voluntarioso afán de avance, la sierra peruana tiene una bravura de puma acostado.” ¿Qué tan bravo puede ser un puma acostado?

En realidad debe decir un “puma ACOSADO“, tal como se consigna en la página 7 de la novela.
¿Cómo es posible que a los correctores (si es que los hubo) se les haya pasado tremendo desacierto?
2. Página 23 dice: “en sus ojos verdes llueve con sol yes ardilosa… “. Debe decir: “en sus ojos verdes llueve con el sol y es ardilosa…”
3. Página 53 dice : “No enconrró”. Debe decir: “No encontró“.
4. Página 74 dice: “El Arruro”. Debe decir: “El Arturo“.
5. Página 86 dice: “don Marías”. Debe decir: “don Matías“.
6. Página 97 dice: “cualquiera le echa cirtcuenta años”. Debe decir: “cualquiera le echa cincuenta años”.
7. Página 118 dice: “por e! el callejón”. Debe decir: “por el callejón”.
8. Página 167 dice: “Cómo el agua de río”. Debe decir: “como el agua de río”.
Dice “Cuandó” debe decir “cuando“.
Como ven, son faltas casi todas ortográficas pero la cantidad de ellas (seguro no hemos consignado todas) traba la lectura, rompe el ritmo, engaña la atención, fastidia el gozo, quiebra la verosimilitud literaria, anula el mundo recreado por el autor. En suma, son un crimen editorial y un desmedro del arte alegriano.
La serpiente de oro está plagada de frases bellísimas que aún descontextualizadas en citas independientes no pierden nada de su fuerza original. A título reivindicativo presentamos las siguientes:
i. “El hombre es igual al Río, profundo y con sus reveses pero voluntarioso siempre.”
ii. “Por donde el Marañón rompe las cordilleras en un voluntarioso afán de avance, la sierra peruana tiene una bravura de puma acosado. Con ella en torno, no es cosa de estar al descuido.”
iii. “Descender, descender. Todo va hacia el fondo de la encañada. La quebrada y el camino, los hombres y los animales van hacia abajo, a encontrar el Marañón, a dar a él mismo. Horas y horas. La Lucinda siente el descenso como un rendimiento, como una voluptuosa caída. Súbitamente, un rumor hondo e interminable”.
iv. “La vida, como el río, tiene siempre recodos y pasos difíciles.”
v. “-¿Es la muerte?
No, no es tal. Es un mar formado de noche.
Es la selva.
Una faja blanquecina se apaga entre la vasta noche diurna y se puede pensar apenas que es un río.
Y entre las cordilleras, entre esos cerros, una gran faja blanca en lo profundo, reptando como una gran serpiente por sus bases para guiarlos en la atropellada marcha. Es el Marañón, el río grande como los Andes y como la selva. Algunas faldas abultadas lo ocultan, pero siempre dejan adivinarlo, pues la faja asoma una y otra vez desenvolviéndose en amplias curvas hasta perderse tras el Cajamarquilla, haciendo afirmar rotundamente que no termina allí sino que se prolongará hasta que sea su propia voluntad el acabarse.
‘Ande, selva y río son cosas duras, señor’
-Eternas”
vi. “Salir de allí no es cosa de los hombres.
Es cosas de Dios.
¡Si creciera el río!
Dios es el río mismo.”
vii. “Solamente los hombres de esos valles, los cristianos del Marañón, sabemos y podemos comprender el rudo y trágico mensaje de unos cuantos maderos reunidos que van a la deriva, en una perdida balsa solitaria.”
viii. “La Serpiente de Oro, porque el río, visto desde arriba, parece una gran serpiente ¡y cómo es tan rico!”
ix. “¡Aquí la naturaleza es el destino!”
x. “Me contó un señor que en tiempos antiguos los peruanos adoraban como a meros dioses al río también y también a la serpiente. Y yo digo que tal vez fue porque la diferencia es poca y al no saber cuál era más ni menos, verán que para los dos tuvieron adoración.”
xi. “Río Marañón, déjame pasar;
eres duro y fuerte,
no tienes perdón.
Río Marañón, tengo que pasar:
Tú tienes tus aguas,
yo mi corazón”
Gracias por el artículo. Muy interesante. ¡Qué groseros errores encontraste! Y se trata nada menos que de “Planeta”.
Gracias José.
Terrible no?
Una falta de respeto a la obra de Ciro Alegría, tremendo autor.
Pero desde otro lado, al menos la edición no es tan cara y muchas más personas habrían leído al maestro!